INNOVACIÓN

Creatividad computacional, robots & trabajo

Hace un año en Pittsburgh (EEUU) un camión de Uber recorrió 200 kilómetros mediante un sistema automatizado de conducción. Un técnico viajaba dentro únicamente para supervisar que todo fuera según lo esperado. No está claro cuánto falta para que los coches autónomos se hagan con el dominio de la carretera. Según la IFR (Federación Internacional de Robótica) para el 2020 se prevé que se instalarán alrededor de 1.7 millones de robots en fábricas de todo el mundo.

El siguiente gráfico representa la provisión mundial de robots del año pasado (2016):

Hay cinco grandes mercados que representan el 74% del total de ventas (en 2016) como muestra el gráfico donde el 30% del mercado lo concentra el gigante asiático. Con unas ventas en torno a los 87.000 robots.

Hoy hablamos de robots y de computación creativa. Slowly.

Computación Creativa: Scratch

Vivimos tiempos sorprendentes y extraños donde la robótica y la automatización crecen a pasos agigantados, de forma paralela emerge más y más un sentimiento contrapuesto de sorpresa y estupor. Se teme que millones de empleos puedan desaparecer en favor de la automatización, si quieren reforzar esta idea lean este artículo, otros sin embargo defienden lo contrario. Todo apunta a que un factor crítico será el elemento diferenciador: La evolución de la computación creativa.

Comencemos por lo más sencillo:

¿Pero qué demonios es la computación creativa?

Una definición algo filosófica: «Se trata de participar en la creación de artefactos computacionales con un objetivo: desarrollarse como pensadores del futuro«. Ea. Esto es, se prepara a los jóvenes no solo para aprender a programar (lógica) , sino para desarrollarse y así puedan aprovechar los conceptos, prácticas y enfoques, a través de diferentes disciplinas y contextos.

Una herramientas como Scratch relativamente reciente -nació en 2008- ya cuenta con más de 25 millones de proyectos compartidos, tiene la enorme ventaja de tener una amplitud de aplicación alta, los mismo fabricantes lo denominan Low Floor & High Ceiling, es decir, que es escalable desde niveles principiantes a una programación más abstracta y avanzada.

La computación creativa puede llevarse más allá (grupos de investigación y aprendizaje), se trata de crear tecnología y no solo utilizarla. Harvard ya se ha dado cuenta de este terrible potencial (ver enlace). Esta computación creativa maneja conceptos informáticos básicos como la sincronización para favorecer que los proyectos sean colaborativos (lo denominan remix). Gigantes como Facebook hace años que han apostado por la educación en programación mediante plataformas como code.org.

Los programadores son los magos del futuro. A través de estas herramientas se proporcionan estas competencias. Les dejamos un enlace a un video sobre la importancia de que los niños jueguen y creen a partir de las tecnologías (sin descuidar otros aspectos de la creatividad).

Y ¿qué hay dentro de la computación creativa? Pues de todo. Diseñadas para explorar conceptos (secuencia, bucles, paralelismo, eventos, condiciones, operadores, datos), prácticas (trabajando iterativamente y de forma incremental, se prueba  y se depura el software, reutilizando y mezclando, abstrayendo y modularizando) y también se trabaja la perspectiva y el enfoque (cómo expresar, cómo y desde donde conectar) del pensamiento computacional.

Con este ecosistema tan futurista: ¿Cómo va a presentarse el futuro con tanto robot suelto? ¿Está en peligro la humanidad? Hay bastante posturas enfrentadas. Según Sean Ness, director del IFTF, podemos estar tranquilos, los robots tendrán trabajos repetitivos y aburridos y los humanos crearemos cosas, no es de extrañar de que un tiempo a esta parte la creatividad se considere -según el informe del Foro Económico Mundial- la tercera disciplina más demandada en  2020.

Innovación y Futuro Mercado Laboral

Hemos pasado de cada vez no poseer bienes de consume a paulatinamente, ser usuarios de plataformas de servicios sofisticados que satisfacen nuestras necesidades de emplazamiento, movilidad u ocio. Nuestro comportamiento global de consumo cambia y por lo tanto nuestro comportamiento frente a la unidad del trabajo y cómo la concebimos. Uno de los grandes retos del futuro será mantener un equilibrio entre la imparable incursión de la automatización de procesos y cómo mantener el capital humano.

Los Tres Colores

Expongamos un futuro distópico que avalan los más pesimistas:

Los «blue colour workers» (que representan a los «obreros» de las fábricas) serán reemplazados por robots y sus tareas serán automatizadas o externalizadas a otros países. Por otro lado, los «pink colour workers» (como agentes de viajes o secretarias), serán subcontratados y el trabajo lo llevarán a cabo lejos de la sede de su compañía o incluso serán reemplazadon por algoritmos como los que utilizan Booking.com o Expedia. Finalmente, algunas tareas de los «white colour workers» (profesionales más especializados) serán subcontratadas o reemplazadas por algoritmos.

Esta situación provocará, finalmente, una mayor tasa de desempleo y una reducción de los impuestos recaudados por el gobierno. La automatización afectará a la sociedad y tanto las empresas como los gobiernos deben hablar ya que el reto radica en saber quién es el responsable de asumir los costes de la reeducación que necesitarán los trabajadores.

¡Qué angustia!

«Se estima que en la actualidad hay más de 1.5 millones de robots en funcionamiento.»

¿Qué podemos hacer frente al futuro?

Hay como veníamos diciendo, dos escuelas: La pesimista y la esperanzadora.

La inteligencia artificial y la robótica pueden mejorar la economía y la calidad de vida, pero si no se desarrollan políticas adecuadas, los beneficios serán solo para unos pocos. Marvin Minsky -impulsor del término, inteligencia artificial-, decía que una computadora es como un violín, no sonará bien si no aprendes a tocarlo. La clave estará -dicen- en seguir aprendiendo. Seguir innovando, jugar con esos algoritmos y problemas conceptuales y buscar soluciones desde la creatividad.

No olvidemos que, al fin y al cabo,  las personas tenemos la necesidad de seguir aprendiendo, formándonos y superándonos a nosotros mismos.

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Diseñador y desarrollador web, FrontEnd Developer y gestor de proyectos.